Los resultados de la orientación del cristal mediante rayos X dependen de tres áreas clave: el rendimiento del instrumento, incluida la resolución, la sensibilidad, la linealidad y la estabilidad; las características de la muestra, como la calidad del cristal, el tamaño y la planitud de la superficie; y las condiciones ambientales, como la temperatura, la humedad, la vibración y los campos magnéticos.